Este artículo apareció en el blog Análisis e Interpretación el 30 de Agosto de 2005, en plena crisis por el accidente de dos helicópteros de la FAMET en Afganistán, en el que murieron 17 soldados españoles.

De acuerdo. Los votantes conservadores no ven lógico que España se retirase de Iraq (y hacerlo a toda pastilla fue un error tan grave como que un gobierno incumpliese el acuerdo al que había llegado su predecesor... y tan sumamente grave como haber mandado a nuestra gente a ese país), y es una pérdida de tiempo explicar que la resolución 1441 del Consejo de Seguridad de la ONU, al contrario que en el caso de la liberación de Kuwait, no hace ninguna mención al uso de la fuerza, y que la misión actual en Afganisán sí que está amparada por una resolución de dicho Consejo de Seguridad... ¡Pero es que esta gente no leyó los periódicos ni vio los informrativos en televisión durante todo 2003?.

De acuerdo, obedeciendo al redactor jefe, y a la línea editorial del medio en el que se trabaja... o incluso en concordancia con sus propias ideas, más de un periodista DEBE escribir en contra de la permanencia de nuestras tropas en Afganistán (pese a que el gobierno de Kabul pidió a nuestro país que no se retirase de allí . Muy bien.

Pero hay algo inaceptable. La propaganda es una ciencia, ha pasado ya de ser un trabajo artesano para convertirse en una disciplina refinada, adaptada a su entorno... pero lo que leí en Crónica de EL MUNDO el Domingo 21 de Agosto no tiene perdón de Dios (ni de Dios, ni de maestros de esta disciplina, como Alejandro Pizarroso, hacia quien confieso mi admiración). Se trataba de un texto titulado "No vuelvo a Afganistán, ¡Lo juro! (una misión en el infierno)" , y aunque no recuerdo quién lo firmaba, pero se trataba al parecer de una transcripción, posiblemente de la historia de un soldado destinado allí que debía estar hasta las narices de ese país.

"La moral es baja, 50 grados, población hostil..." En el texto el soldado se quejaba de que la población les tiraba piedras. ¿Se imagina el lector una transcirpción del relato de un policía de la UIP trasladado desde otra provincia a Madrid durante 2003 para vigilar una manifestación contra la guerra? "No vuelvo a Madrid, ¡Lo Juro!, la población nos tiraba piedras y cascos de litronas, se enfrentaban con nosotros, que estábamos allí para velar por su seguridad y evitar altercados...".

Además hablaba de las pésimas condiciones en las que al parecer viven nuestros soldados, "Duermo en una tienda de campaña dentro de otra tienda de campaña", ponía verde la comida, las botas le quedaban pequeñas, el uniforme grande... No dudo que en el Ejército pueda haber problemas con la intendencia, pero lo mejor venía después...

Lo mejor venía al seguir leyendo... "Me despierta un alarido y maldicioes seguida de las risas del resto de compañeros, un novato no había comprobado el cuarto de baño antes de entrar..." Afganistán está tan lleno de bichos como las celdas de los POW (prisioneros de guerra) americanos durante la guerra de Vietnam, bichos de todas clases, grandes, fieros... como si el narrador padeciese "delirium tremens", pero es entonces cuando habla de nuestra pequeña (qué digo pequeña) protagonista: La Araña Camello.

Al parecer, según el autor, varias págias sensacionalistas, y algún otro colega de su barrio, la araña camello es un monstruoso arácnido que inyecta novocaína (o como quiera que se llame lo que te inyectan los dentistas para dormirte la boca) y empiezan a devorarte plácidamente sin que te des cuenta (no soy experto en arañas, de hecho me dan un miedo de muerte, pero es la primera araña grande que conozco que tiene veneno).
Después te inocula sus huevos (es la primera araña que conozco que utiliza un sistema de incubación parasitario... como el bicho de la película Alien).

Esta especie de "Centollo Terrestre" mide lo que un plato de postre, corre a 17 kilómetros por hora (deberían llamarla la Araña Fernando Alonso) y puede saltar un metro de altura. Es capaz de alimentarse de camellos (...¿la araña león?) y no se qué otra cosa más... quizá sea a prueba de balas (la araña panzer). Lo mejor son las fotos que encontraréis en estos enlaces, una de una picadura en el brazo de un militar estadounidense (en "Araña Camello.005 ... como para que perdiese el brazo, digo yo) y otra espeluznante, en la que unos soldados de EEUU han capturado a una que se está comiendo a otra (en "Araña Camello.004" ... y supongo que le apuntarían con sus M-16 y que les apoyaría una compañía de carros M1 Abrams). ¡Qué Pedazo de bicho! ¡Esa debió nadar desde pequeña en el estanque de alguna central nuclear iraquí, de esas que los israelíes volaron en pedazos en 1981, porque a menos que la foto esté manipulada o sea un extraño juego de cámara no me explico que esa cosa no tenga huesos! Desconozco de qué planeta vino ese super-centollo, pero lo he visto en televisión... en las películas de Aliens.

Luego resulta que las arañas camello son una leyenda urbana. Que las verdaderas ni son tan grandes, ni son venenosas, ni comen camellos, ni saltan, ni corren tan rápido... y lo mejor de todo: Se hicieron famosas en 1991 cuando las tropas multinacionales las encontraron ¡En Iraq! No en Afganistán, donde nuestras tropas están en la guerra, sino en el tranquilo (valga la ironía) país horto-frutícola donde nuestras tropas llevaban a cabo una mera labor humanitaria (... sí, querido lector, esto con Aznar no pasaba... seguro que si hubiese ganado Rajoy en Afganistán no habría ni moscas). ¿Cómo explicar eso? ¿Acaso se coló en el petate del "Sargento de Hierro"?, porque eso no lo tendría de mascota ni Rambo.

Claro que este artículo hablaba de una especie de "Facehugger" (el bicho abrazacaras de Alien) y se ríe de que el soldado novato gritó como una nena ¡Si yo me hubiese encontrado una araña del tamaño de mi gato en la taza del WC, yendo a mear por la mañana, habría lanzado una granada en el retrete, habría cerrado la puerta y después le habría vaciado un cargador enterito del G-36 a ver si alguna bala acababa con ese engendro. Y antes de comprobar si la había matado habría solicitado un ataque aéreo con napalm sobre las letrinas, y un pelotón de apoyo armado con lanzallamas... ¡Como para ir a descargar por la mañana al despertarse y encontrarse eso en tu taza del water!".

Mis respetos para el periódico de Pedro J. Ramírez... a veces acierta, no hay más que ver lo de Filesa, Roldán o Galindo, pero aquí alguien se ha cubierto de gloria. Espero que a quien hizo esa transcripción, si le han dado un escritorio de redactor, se lo hayan colocado en el sótano, junto al póster de "I Want to Believe" que se hizo famoso en Expediente X. Ya lo decía el Coronel Marín en sus conferencias: "Comprobad siempre las informaciones... en este negocio nadie es inocente", y en este caso, lo que podría haber sido una crónica interesante ha quedado en un "Códex de Mundos Letales" del Warhammer 40000.

El artículo completo (con enlaces a páginas sobre el encantador bichito de ocho patas) lo podéis encontrar también en la edición en Blogia de Me Cago en mi Vida