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La Coctelera

¡ME CAGO EN MI VIDA!

Bitácora sobre mis curros precarios y la vida en mi barrio

11 Febrero 2006

No es que sea un vago pero...

Bueno, en realidad sí que lo soy: Tremendamente perezoso. Ni se os courra pensar que no quiero escribir, es sólo que me he despertado, he comido, me he vuelto a acostar, y ya voy de cabeza a la ducha, porque a las 7 a.m. le dije a mi compañero eso de vuelvo enseguida...

No es que no se me ocurra nada (me pasa de todo), pero cada día estoy más convencido de que Dios es malo...

Si esto pudiese ofender a alguien, podríamos reconstruir mi frase como Dios tiene un muy particular sentido del humor...

Pero sonaría muy ñoño... ¡Qué coño! ¡Dios es Vigilante de Seguridad!

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4 Febrero 2006

Sigo sin "Seguratizarme"

Ahí estaba yo anoche, al borde de la depre, con unas ganas de llorar a moco tendido y dándome cuenta de que sigo siendo sensible (bueno… estúpidamente sensible). Cuando a las cinco y veinte de la mañana me vio Benito, el carbonero, me empezó a dar ánimos: Venga señorito (eso sonó a ambiente rural profundo) que no es para tanto, mañana igual y así día a día… joder, es que no lo entendería.

Lo que me pasó es que me leí de un tirón La Metamorfosis (Kafka) en un turno de noche, en un edificio vacío… ¡Coño! ¡Qué libro más deprimente! Un tipo que se desloma a trabajar como viajante para mantener el nivel de vida de su familia (cuyo padre ha fracasado en los negocios) para darles una casa grande, un nivel de vida estable, una asistenta a media jornada y estudios de música a su hermana menor, despierta un día convertido en escarabajo… y ya está, ya no vale para currar, ya no trae un sueldo a casa, y resulta que es una carga. Su familia tiene que ponerse a currar, su padre (que no trabajaba) empieza de ordenanza en un banco, su madre se lía a bordar por encargo y su hermanita aparca el violín para meterse de dependienta en una tienda. Y tienen las narices de decir que no se mudan a una casa más pequeña porque no saben cómo trasladar al bueno de Gregor (el prota)… joder qué difícil es pillar una caja y hacerle un par de agujeros. Además meten a tres inquilinos en casa que se indignan por ver al pobre hermano mayor (ahora insecto) y dicen que se irán sin pagar o les denunciarán. ¡Y el pobre bicho pasando hambre con una manzana incrustada en la espalda! Manzana lanzada a mala hostia por ¡Su padre!... Lo peor es cuando la asistenta se da cuenta de que ha muerto y reacciona como una Loli de Alcorcón. Cuando se lo conté a mi compañero me echó una bronca: Lee algo que te entretenga, no que te destroce.

Tremendo, te deslomas a currar, y cuando no puedes más eres una carga. ¿Serán desagradecidos? ¡Debió inocularles huevos en el cerebro o algo así! La cosa me recordó mis tiempos de tarjetero: Es que además El EP3 publicaba un estúpido artículo (tipo tendencias) en el que entrevistaban a unos tarjeteros (llamarles RRPPs o repartidores de flyers me parece la pijada más estúpida que he leído en décadas) que contaban lo maravilloso que es su trabajo: Ganas dinero mientras estás de fiesta, las copas te salen gratis, invitas a chupitos y conoces gente… ¡Oh! ¡Ligas!... cómo se nota que esa panda no trabajó para el estúpido analfabeto de Nano y la zorra muerta de Susana.

Me imagino entrevistado (y luego censurado) por ese suplemento: ¡Es maravilloso que te llueva, nieve o lancen ceniceros desde veinte pisos de altura mientras una horda de pijos borrachos trata de vacilarte y sacarte copas gratis! ¡Adoro que la zorra de la encargada salga a gritarme delante de los clientes porque el local está vacío! ¡Cómo mola que tu jefe te despida la noche del 11 al 12 de Marzo de 2004 porque sólo has vendido seis consumiciones la noche que Madrid ha sufrido el mayor ataque con bomba desde la Guerra Civil! (el señorito decía que no iba a dejar de comer sólo por eso) Y sobretodo lo más “guachi” (chicas y chicos de EP3) es que a esta gentuza que son dueños de locales de ocio nocturno no les toque nadie ¡porque a todo el mundo le importa una mierda!

Antes de desvariar, me recordó mis tiempos de Tarjetator por una conversación que tuve con uno de los porteros: Don Giovanni. (autor de la frase gloriosa La única mariconada es perder una pelea) Un tipo de cerca de cincuenta años con un crío de 16 (motivo de orgullo paterno y de su úlcera gastroduodenal) que decía que no sabía si trabajaba para vivir o vivía para trabajar: Se metía de ocho a doce horas de construcción diarias y los fines de semana a currar de portero de disco. A Don Gio le tocaba las narices de sobremanera que mientras a los tarjeteros de línea nos trataban como a la mierda, su Giovannín se pasara la noche fumando porros, emborrachándose y quitándole clientes al resto (porque repartía incluso dentro del local). Cuando me dijo que no sabía qué hacer con tanto dinero, dado que no tenía tiempo para disfrutarlo, le recomendé la tradición del Antiguo Egipto: Púletelo cuando te veas mal, y lo que te sobre lo inviertes en tu entierro. Me preguntó que qué había de su hijo… le respondí que se busque la vida, yo al menos quiero ser enterrado en una puta pirámide alicatada hasta el techo… hasta la jodida punta de arriba con la jodida Porcelanosa.

Y es que el pobre Gregor Samsa debió hacerse en secreto un seguro contra el riesgo de metamorfosis insectoide… ¡O fugarse con la camarera del bar donde comía! ¡A la que le tiraba los tejos! ¿Y la familia? Si hubiese podido prever lo que iba a ocurrir (morir de hambre y de pena en una habitación sin muebles que él había pagado con sus comisiones y rechazado por la familia que él había mantenido) los habría mandado a descargar camiones a Mercamadrid u otro lugar similar ¡Buscaos la vida! ¡Me piro al Caribe! ¡A tocar culos de mulatas! Y si no están de acuerdo que se lean el relato de “Hormigax”… cariño, tendrás que empezar a buscarte la vida.

Para verlo de otro modo o leer más cosas que me pasan, ir al original.

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31 Enero 2006

Y buenafuente tenía razón

La cosa tiene su gracia… ¡En serio! Estoy pensado en cambiar de Gurú (mil perdones, oh Jorgito) y comenzar a adorar la calabaza (o el zapato perdido) de Andreu Buenafuente.

A Murphy pongo por testigo (digo tomando prestada una frase que le leí a José Mantero) de que lo que no nos ofrezca la casualidad no nos lo ofrecerá nadie: Como una coña acaba convirtiéndose en una predicción. Cito textualmente: […] Lo más fuerte de todo no es que en la reunión secreta (de Zapatero y Mas) hayan llegado a un acuerdo… lo más fuerte es que en la reunión… ¡fumaron!

Esto lo dijo en su programa de Antena 3 la semana pasada… y esto lo publicó el suplemento dominical de El País el pasado Domingo 29. ¡Milagro ¡Clarividencia! No sé si el señor Buenafuente tendrá poderes mentales, sólo sé que se metió un puntazo, que me partí de risa viéndolo (y luego leyéndolo), y que encima acertó (probablemente sin querer… las mejores cosas se hacen sin querer).

De acuerdo, fumaron… y Mas ha demostrado ser poco de fiar (por lo menos Carod no se chivaba de los pitillos clandestinos que se fumaban en el despacho). Lo peor es que haya comunicadores en este país (porque son comunicadores… otra cosa es lo que comuniquen que se quejen de que esto es una tontería. Vale que hay problemas más serios, pero mi problema como ciudadano fumador (aun no me han retirado la ciudadanía por fumar) es que se haga la vista gorda con el presi. Es que no nos puede coger frío si sale a la calle a fumar. Pues yo no puedo fumar en mis alegres turnos de 12 horas… ¡Y la última noche nevó! Imaginad mi reacción: Estoy apuntando en el informe el acostumbrado resultado de la última ronda cuando me vibra el bolsillo. Resulta ser un escueto mensaje de Baby: Está nevando. En arriesgada maniobra y sin levantarme de la silla, decido inclinarme hacia la izquierda (bonita frase… me pondrán verde por ella) para hacer uso de mi plus de peligrosidad, que debe cubrir las caídas de culo cuando la silla (no yo) decide comportarse como un toro de rodeo). Saco la cabeza como un personaje de dibujos animados por la puerta corredera de mi garita y observo que, ciertamente, está cayendo nieve. Mi frase… evidente: Me parece que va a salir a fumar a la calle su puta madre.

Y es que le tabaco últimamente sólo trae complicaciones: Vale, puedes hincharte a ligar (a tratar de ligar mejor dicho) con alguna que otra compañera (en el sector en el que trabajo se trata de ese tipo de chicas que dibuja Masamune Shirow), la conversación y el compadreo entre fumadores recuerda a los pitillos de entretiroteos que, en las pelis de guerra, se fumaban soviéticos y alemanes en las calles de Stalingrado (eso sí nunca juntos... que comisarios había en los dos bandos). Pero me refiero a otra morcilla que ha colado (morcilla cargada de razón) el señor Buenafuente: Esta ley está hecha con muy mala leche… ¿No podrían haber esperado al verano para aprobarla?

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26 Enero 2006

Soy un escritor Famoso y Forrado

Yo invierto en impresión y vagos...

¡Exacto muchachitas y muchachitos! ¡Soy un escritor famoso y forrado! ... y si cuela pues ha colado. Ayer he ido a ver a mis queridos editores y parecían tan quemados que incluso me he sentido bien (mentira... me he sentido fatal). He ido a verles... no iba desde Marzo de 2005... y mi primera impresión es que debían haber abierto una casa de empeño, del tipo COMPRO ORO como la que tienen por vecinos... de hecho ocupan el resto del edificio... ¡Joder que incluso han quitado la puerta del zaguán para colgar más género!

Esperé el ascensor para subir a la sede de la editorial escuchando constantemente compramos y vendemos oro al peso... ¡Y disponemos de ascensor! Parecía que iba a comprar explosivos o misiles antiaéreos sacados de estrangis de Afganistán en lugar de cobrar por un trabajo intelectual. Cuando vi a los editores no paraban de currar... o al menos fingían muy bien que trabajaban. Los vi tan cansados y ojerosos que pensé hacerles sentir mejor diciéndoles que hoy por hoy yo curro de segurata (haber dicho vigilante habría sido más digno pero creo que les habría deprimido) sin embargo les comenté lo que ganaba... y los requisitos para trabajar en seguridad privada. Si algo puede asustar a un escritor es que sus editores contemplen la posibilidad de cerrar el chiringuito y hacerse (también) vigilantes o auxiliares.

Eso sí, puedo presumir que dos de mis tres libros tienen más de mil ejemplares vendidos... teniendo en cuenta que no me conoce ni Dios en este negocio (ni en otro... a mí me conocen en casa y a la hora de comer: ah, eres tú... venga tira pa´dentro que tengo un cucharón de lentejas para tí). ¿Dinero? ¿Glamur? ¿Mujeres? ... bueno, no se puede pedir de todo. De hecho es mejor no pedir de nada y quedarse tan pancho. Al parecer entre adelantos y... adelantos no he cobrado nada. Ni una ayudita, ni una limosna... ¡nada! ¿Sabéis una cosa? me lo esperaba. Y da igual, me han pagado en libros. Por eso digo que estoy forrado (de papel ¿no te jode?). En cuanto a lo de famoso... sí, me pareció oír al editor hablar por teléfono cuando entraba a saludarle mientras decía algo en italiano, algo como te dejo, está aquí el famoso vago chupasangre que se ha bebido mis ganas de vivir. Me pregunto cómo le quedará el uniforme marrón a mi querido editor... y me pregunto si usará mis referencias para que me den cien euritos de gratificación (probablemente sólo diga que me conoce para que me den...).

Yo invierto en impresión y en vag... en escritores... teniendo en cuenta que se lleva el 45% de lo que recaude en ventas mi obra intelectual (de lo que servidor se come el 7%) muy grande debe ser la jodida impresión... negocio lento, aterradora posibilidad de devolución de ejemplares (por parte de superficies de ventas y de la distribuidora... si tú, amado lector, quieres que te devuelvan el dinero porque el libro es una mierda te dirán que te lo comas con papas o lo quemes en la plaza pública en el próximo espectáculo de la Inquisición) ¡Si es que no me extraña! ¡Esto no es negocio! ¿Que el usuario final no puede devolver el producto adquirido? pues el distribuidor tampoco.. al fin y al cabo (como escritor) me importa más que esté contento el usuario final de mi obra antes que el jodido distribuidor. Esto es como la agricultura: ¿Cómo coño son tan caras las naranjas? por los intermediarios... el librito pasa de mi MSWord® a la editorial, de ahí a los talleres de impresión, de ahí a la distribuidora que los almacena y transporta hasta las librerías y superficies de venta (lo que incluye algún trapero y puestos del rastro), y de ahí a la persona que me interesa, y a la única que permito que me ponga verde... (bueno a ésa y a mi gato). ¿Cómo se traduce esto a la realidad? Pues el librito pasa directamente de mi MSWord a la fotocopiadora de confianza más cercana, y de ahía q quien le interesa, pero no puede pagar de 12 a 15 eurillos por el libro (y es que al precio que están las copas no me extraña).

Sin embargo los intermediarios son imprescindibles para el negocio, como el crimen organizado para los locales de ocio nocturno, como las pulgas para el perro (... ¿He dicho yo eso? ¡Mentira!) Y si no mirad a Curro Sevilla, poeta muerto en vida. A veces me lo encuentro en la Feria del Libro (en ningún stand, este está en carteles pegados con celo en las farolas) y otras en la cafetería de mi facultad, vendiendo sus obras (encuadernadas como los cuadernos de aritmética y ortografía de Rubio) a precio de la voluntad. ¡Joder si incluso me dedica los cuadernillos que le compro!

En fin, que no se me preocupen mis dos italianos preferidos (Sabrina Salerno a parte), las cosas acaban yendo a mejor. Además, recordad que la gente sólo ve el Canal 7 por el porno. Además me han regalado un ejemplar de la novela de Julio Russo... pienso leerla (ahora leo un montón), tengo entendido que es buena.

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25 Enero 2006

La sobrina de Jose ha hecho un corto

Se trata de un corto, El Abuelito, inscrito en el concurso de la revista Fotogramas. Es el número 102, y al parecer es algo familiar (yo lo estoy viendo en este momento). Lo mejor es que te lo puedes descargar (bueno, éste y cualquier otro).

Echadle un vistazo, yo aprovecharé para colgar otra foto del quiosquero.

Descarga este corto en este enlace.

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23 Enero 2006

La Vieja y yo

Hay un habitante en particular del edificio donde me toca trabajar que resulta, cuando menos, cómico. Cómico o algo peor… Se trata de la portera, pero eso es un decir.

No es la portera, es la hija de los últimos porteros que tuvo la finca. No sé qué edad tendrá, pero aparenta más de ochenta… y mi abuela (en paz descanse) estaba muchísimo más lúcida que ella. Vamos, que vive en la portería y si le hace feliz puede considerarse portera honoraria, pero debería llevar 15 ó 20 años jubilada. Más o menos resulta como el personaje de Vicenta, en Aquí no hay quien viva, pero no tiene tanta gracia (y en persona huele peor)

La primera sensación que produce la vieja es de ternura, la típica señora mayor a la que adoptarías como abuelita, para hacerle compañía (aunque incluya tragarse todos los programas del corazón) a cambio de que ella te prepare galletas caseras y vasos de leche cacao… luego la hueles y pasa lo que pasa.

Además, curre que en cuanto te descuidas va ella y se chiva de, lo que cree, una negligencia o algo peor. No sé si será Síndrome de Diógenes o sólo la soledad, pero cuando sale a tirar la basura regresa al edificio más cargada… y según el carbonero guarda cajas de cartón y periódicos viejos al lado de la caldera (una caldera preciosa, de carbón y leña… de esas que echan un pestazo a humo que tiran para atrás). Lo peor (ya me lo advirtió mi compañero) es cuando vuelve de tirar la basura y te ofrece fruta para cenar… ¡A saber de dónde coño han salido esas manzanas!

Otra de las obsesiones de la vieja son los calendarios… le pide calendarios a todo el mundo. ¿Pensará empapelar el cuarto en el que vive con hojas de calendario como hizo uno de los personajes de La Profecía (éste usó páginas de la Biblia). No es así, la vieja colecciona calendarios para luego regalarlos a la gente… ¡y si un día le dices que no quieres te seguirá y seguirá ofreciéndote los jodidos calendarios! ¡Es el monstruo de los calendarios, la protagonista de la próxima peli de Wes Craven “Sé que no tienes Calendario de este año”… un encanto, en realidad es como un giro de tuerca del personaje de de Aquí no hay quien viva.

Con la llegada de las fiestas navideñas la cosa tornó a peor. Recuerdo su frase (que me permitió responder en plan John Wayne) Qué hace aquí, joven, Dios hizo el Día para trabajar y la noche para descansar… (tratad de imaginar mi respuesta: Los chicos malos quieren el día para holgazanear y la noche para robar, señora, por eso estamos aquí…

En ese plan, tras preguntarme el 23 si había comprado Lotería de Navidad (no), el 25 me preguntó si me había tocado la lotería (porque ella sí que se acuerda… me parece que más bien se hace la tonta). Esto dio pie a otra frase gloriosa: Claro que me ha tocado, señora, si yo soy segurata por vicio.

Lo malo de la vieja es cuando la monta. Hace unos días dejaron que mi compañero saliese antes… el Presidente de la empresa en persona le dio permiso. Llegó la cartera del turno de tarde y ¿quién tenía que saltarse todas las normas de seguridad? ¡Exacto! Para un día que la cartera de siempre libra y le toca a una que dejó que ella recogiese el paquete, un paquete que debe ser analizado y pasado por el scanner (valga la fantasmada) lo recoge este terremoto octogenario, se lo queda dos días en su cuartito y luego se lo da a una empleada de la empresa añadiendo es que como el vigilante no estaba en su puesto…

A mí me hizo otra. Al parecer la abuela ha provocado dos intrusiones en la instalación: Sale a tirar la basura, o a comprar o a lo que quiera que haga y, no es que deje de echar la llave, ¡Es que deja la puerta abierta de par en par! Una de las veces que lo hizo me tocaba a mí de guardia y (atención al diálogo) cuando le dije ¡Ciérreme la puerta, por el amor de Dios! Ella me empezó a gritar que le habían puesto el contenedor de basura muy lejos, que por qué tenía que cerrar la puerta habiendo un vigilante y que si yo me creía un Guardia Civil… era la primera vez que alguien me llamaba picoleto en mi puta vida, y encima era a modo de insulto por pedir por favor que cierren la puerta con llave. Menos mal que sólo uso a Anestesia para rascarme la espalda y para hacer chistes sobre enormes penes.

Mi compañero me recomendó que cuando no cerrase ella que diera yo un portazo y echase la llave. Con confianza vamos, que ella seguro que lleva la suya encima, y si no es así… pues no tengo por qué abrirle la puerta (al fin y al cabo no soy el portero del edificio). Claro que luego vienen los remordimientos (Madrid… Invierno… ¿Es nieve lo que cae?

A veces pasan días y la vieja no rezonga por ningún lado. Mi compañero tiene una frase para estos casos: Llamaremos al SAMUR cuando empiece a oler. Cruel, contundente… ¿Qué esperabais de un par de Vigilantes? Pues la cosa va más allá: Tenemos Tácticas anti-coñazo

- Durante el turno de día, mi compañero se limita a ser arisco y gritarle que le deje en paz, que está trabajando.

- En mi caso estoy entre el disculpe, tengo que hacer una ronda (y esconderme en la escalera hasta que se ha ido) y, mi preferida, La Comunicación Periódica Constante.

- CPC: A la vieja se le oye venir (no sólo resopla por el esfuerzo de caminar, sino que cuenta cada escalón que sube o baja por el camino… ¿Y creíais que yo me volvía loco por contar las baldosas?) así que en cuanto es detectada agarro el auricular del teléfono, marco una cifra al azar (sin pulsar el botón de línea al exterior) y hago como que hablo con la central… ¿Qué dice por ahí que estoy hablando por teléfono toda la noche? Que comprueben el registro de llamadas… Lo mejor es que ella ha desarrollado un sistema de contravigilancia contra el vigilante para saber si hablo de verdad por teléfono o hablo sólo… me espía desde la escalera que da al ascensor (a mi espalda), pero yo he desarrollado el truco de la contra-contravigilancia contra el vigilante (menudo trabalenguas) al verla por el reflejo de las ventanas de mi garita. Sólo una vez me ha sorprendido… ver su cara decrépita y su pelo sucio a lo South Park me dio un susto de muerte… joder, incluso se me quitó el hambre (pero sólo durante una hora…) entonces hice como que miraba el reloj, grité ¡MIERDA! Y cogí el teléfono… estaba tan asustado (es que el careto de la abuela se las trae) que ni siquiera pulsé los botones… ella lo vio y dijo ¡Aja! ¡No está usted hablando por teléfono de verdad! A lo que tuve que responderle (acabada la conversación ficticia de 20 minutos… jodido aguante que tiene la vieja) que ése era un teléfono especial muy moderno, y que las teclas tenían un sensor fotoeléctrico que leían las huellas de los vigilantes asignados a ese servicio y marcaban el número en cuestión… estoy seguro de que ni siquiera sabía de qué coño hablaba, pero debió colar, porque al día siguiente se había olvidado de todo.

Me diréis que nos pasamos tres pueblos con la vieja. En un día normal os diría que sí, pero hay que tener en cuenta que no estamos allí doce horas al día para cuidar a esa señora, y que no somos la niñera de nadie. De todos modos, aunque en el fondo no la odio, cualquiera que crea que nos pasamos con la señora (a la que solo queremos espantar y que se limite a un buenas noches…) le retamos a que pase un turno de doce horas en uno de los días críticos de la misma… a ver si la aguanta.

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13 Enero 2006

MI PEQUEÑO WINDSOR

- Qué, ¿Cómo ha ido la noche?
- Una vez más esto no ha ardido hasta los cimientos… vuelvo enseguida

(Enseguida, en la jerga de los vigilantes de seguridad son unas doce horas)

Ya me estaba retrasando en escribir sobre esto. Evidentemente estoy limitado por el secreto profesional (al parecer los seguratas también estamos sujetos al secreto profesional… por ejemplo una bellísima compañera de PROSEGUR me preguntó dónde estaba el servicio –mi centro de trabajo- y tuve que responderle que tenía uno en cada una de las seis plantas del edificio… ante unas limitaciones algo fantasmonas la solución del Vigilante es mentir y tratar de hacerlo con cierta gracia), pero creo que hay detalles divertidos que os puedo contar:

Cuando mi primer coordinador de servicios me describió el puesto, me dijo que se trataba de un edificio de oficinas, y que trabajaría en un equipo de seis vigilantes… ¡Coño! Me dije ¡Eso debe ser un Winsdor como mínimo!...

Un Winsdor como mínimo:… Iluso de mí. Me imaginé una gigantesca torre de acero y crista, calefacción centralizada, sistemas automáticos anti-incendios y anti-intrusión, sensores de movimiento, y de identificación automática que relacionan la matrícula del coche con la cara del conductor, lectores digitales de la palma de la mano, escáneres de retina… y una escuadra de escogidos vigilantes de elite de la primera multinacional española de seguridad privada… ¿Sabéis qué me dieron? Una puta casa vieja. Félix pasó a verme una noche y le sorprendió no ver puntos de fichaje para las rondas, ¿sabéis qué le dije?: ¿Quieres ver el sistema automático contra incendios e intrusiones? lo tienes delante (señalándome con el dedo... fue como aquella frase del Señor G: El único seguro del revólver es vuestro dedo)

Sí, la instalación a mi cargo es una jodida casa vieja de seis pisos, tres pisos de oficinas., dos pisos vacíos y una pensión en el último. Seis pisos, 108 escalones… 2856 baldosas a las que poco a poco voy poniendo nombre. ¡En serio! Una noche las conté, y decidí asignar a cada una un nombre único y distinto al del resto… cuando grite uno de los nombres de madrugada y escuche claramente que la baldosa me responde tendré que empezar a preocuparme en serio. Por lo pronto la distribución onomástica va a ser:

- Primer piso: nombres ingleses
- Segundo piso: nombres alemanes
- Tercer piso: nombres españoles
- Cuarto piso: nombres italianos
- Quinto piso: nombres vascos
- Sexto piso: Nombres eslavos

Como si se tratase de aquel episodio de Dilbert, las oficinas están ocupadas por ingenieros y personal de servicios de la empresa (informáticos, ordenanzas, telefonistas…) en dos meses he visto a tres informáticos y a una ingeniera… y no venían a hacer horas extras, sino a dejar o recoger material. Curioso, hay gente que tiene demasiado tiempo libre, como un ordenanza del primer piso, que llega a trabajar a las 6:30, y se larga a las 19… coincidiendo (a la inversa) con mi horario de trabajo. Ese cabroncete me dejó encerrado un lunes por la mañana, entró cuando mi compañero desayunaba al lado, y mientras yo me estaba cambiando. Esta descoordinación (la única vez que ha pasado) tuvo que coincidir, por Ley de Murphy, con la llegada de este buen señor que, al no ver a nadie, entró y cerró con llave.

Respecto a los habitantes de la pensión, tan sólo he de decir que todo el edificio pertenece a la empresa, y que ésta lo ha alquilado a una señora que permite que su hijo la dirija. Eso significa que los fines de semana por la noche, veo pasar al chico con varios amigos y mogollón de cervezas… por lo menos se dignan a apagar los porros fuera de la instalación.

Hay inquilinos en la pensión: Un borracho algo pesado (que fue expulsado el 20 de Diciembre… ¡Feliz Navidad pequeño Joe!), un tipo con perilla muy salado. Un gay muy educado (pero algo ido de la olla), otro tipo también muy educado (pero no homosexual)… y un viejo calvo, gordo y con gafas. También hay una portera que en realidad no es portera: Una vieja de unos 80 años, más pesada que una vaca en brazos, que es la hija de los porteros. Vive en un cuartucho junto a la caldera y al nido de las ratas (lo olvidaba: Hay calefacción central… caldera de carbón y leña… de las que huelen a barbacoa) con un alquiler de renta antigua. Con la esperanza de conservar esa infravivienda, su hermano (porque ella no está en condiciones de negociar nada) ha rechazado los ofrecimientos del Gran Jefazo de pagarle una residencia, por lo que tenemos que aguantar a la pobre mujer, a su soledad y a su Síndrome de Diógenes (guarda papeles y cartones al ladito de la caldera… ¡Bieeeeen!)

El personal externo somos Benito, el carbonero (al que veo todos los días a las 5:30 de la mañana), mi compañero y yo. Mi compañero es un tipo de cincuenta años gracias al cual, PROSEGUR tiene este servicio. La empresa no quiere a PROSEGUR… ¡Le quiere a él! De hecho cuando pide un día libre me lo dan a mi también. El tipo se hace alrededor de cuatrocientas horas al mes (con lo que rebasa el máximo de horas legalmente establecido para un año en unos pocos meses… pero él está de acuerdo, y el cliente también. Al igual que yo (espero que el próximo mes) es licenciado. En derecho para más señas… Contra todo tópico hay muchos licenciados en este negocio, más de los que cualquiera diría a primera vista. Eso me recuerda a un chiste de vigilantes:

¿Qué hace un Licenciado trabajando de Vigilante de Seguridad? Muchas horas… como el resto. Debe ser la falta de sueño, pero lo encuentro hasta gracioso.

Posdata:
- La imagen tiene historia. Tras el incendio del Windsor, en el complejo de Azca, un amigo (al mejor estilo del manifestómetro) logró atravesar el perímetro policial y sacar ésta y otras fotos de las ruinas del rascacielos. Sencillamente genial.
- Los lectores más observadores se habrán fijado en que hay un nuevo enlace, se trata del Espacio MSN de mi compañero de promoción Hristo. Me pareció buena idea enlazarlo aquí y ayudarle a conseguir algunas visitas. ¡Suerte con tu blog Hristo!
- Ayer fue el cumpleaños del Miguel (Tres Columnas). Sé que no ha publicado nada desde que le abrí ese blog, pero es que no tiene tiempo material (son dieciséis horas de jornada laboral las que se pega en su bar). Supongo que agradecerá alguna felicitación. ¿Quién sabe? puede que incluso publique algo.

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12 Enero 2006

Los porteros de Discoteca y Tú

Existe en la noche una clase especial de personaje entrañable con el que todos tenemos un o de estos dos tipos de relación:

- Es un amiguete que nos deja pasar gratis
- Es un simio mongoloide que nos impide el paso con malos modales y escasa profesionalidad
Hoy, tal y como piensa el despierto lector, voy a hablar de los porteros de discoteca.

Es indudable que en un ambiente tan peligroso como la noche es necesario alguien que a la entrada del local ejerza el llamado face control, o como lo llamamos los profesionales: El control de accesos. Este trabajo rudimentario permite evitar situaciones de tensión y peligro en el interior del local tanto a los clientes como al personal del mismo.

Hasta ahí bien, de hecho todos hemos hecho alguna vez un control de accesos: ¿Le suena el caso? ¡Ding dong!

- ¿Quién es?
- Vengo a hablarle de Jesús
- Este. ¡guau-guau! ¡no hay nadie en casa! ¡guau-grrrr! ¡soy un rottweiler de noventa kilos!

En descargo de estos portentosos profesionales del ocio, he de decir que se trata de un trabajo muy duro, que exige estar de pie o sentado en la puerta de un local desde que abre hasta que cierra, pedir DNIs para que no se cuelen menores y, ante todo, ponerse muy muy chulo. Un portero de disco o de bar de copas tiene una media de quince segundos para interpretar si un individuo o un grupo de individuos se la va a montar… en tal caso aplica la norma de mejor que la monte en la puerta que dentro del local, o dicho en su jerga profesional: Mejor que tu protestar en puerta de local que armar jaleo dentro de local.

Aunque a priori (en los viejos tiempos) su trabajo lo solían hacer jubilados, hoy por hoy se contrata para esta labor a la flor y nata de los cachas de gimnasio, se contrata músculo… y cuando hace falta algo de cerebro se intenta contratar policías fuera de servicio. En mi opinión estos últimos son los mejores, dado que evitan los problemas para no tenerlos ellos. Lo curioso es que, teniendo en cuenta que se trata de un trabajo bastante fácil (yo he llegado a ejercer de portero suplente … es decir el RRPP que se pone en la puerta el tiempo que el portero tarda en mear, beberse un cubata o tirarse a una clienta), luego se monten los follones que se montan.

Vale, no todo el mundo es bueno, de hecho por la noche los fines de semana el 90% de la gente es gilipollas (y digo esto en base a mi experiencia en Los Bajos de Argüelles y la Calle Huertas)… y más de uno se merece como le tratan, sin embargo, al igual que ocurre con la Seguridad Privada, la mayoría de denuncias las ponen personas cuyo tipo corporal es muy inferior al del portero… generalmente varones de 18 a 25 años que pesan menos de 60 kilos. Esto me recuerda a otra frase de porteros:

La peor amenaza no es la de quien te grita o te insulta, sino la de quien no te dice nada y se va…

Por esa regla de tres, todo tirillas de menos de 60 kilos que huye despavorido cuando uno de estos Licenciados en protocolo, buenas maneras y moda masculina le niega la entrada a un local nocturno, es un potencial face-control killer, que debe ser perseguido y asesinado en el primer rincón oscuro accesible. ¿Lo divertido de todo ello? Que luego se les cuela gente con sprays de CS, navajas y (Dios no lo quiera nunca) armas de fuego. Chicos demasiado delgados para parecer heterosexuales ¡Prohibido el paso!, Psycho-killers armados hasta los dientes ¡Bienvenidos! ¡Bonito traje! Si empezásemos a hablar de zapatillas deportivas nos darán las uvas… tan sólo decir que he llegado a pasar a una disco con botas de puntera de acero de estas aplasta-cabezas capaces de provocar la muerte cerebral de una patada), pero el calzado idóneo para salir corriendo en caso de agresión está prohibido por… por… porque sí.
Cuando me compré un spray de CS para currar en Argüelles, le comenté a uno de los porteros que podía dar mala imagen, de escasa virilidad, debido al sobrenombre tópico de estos artilugios: Spray anti-violación… su respuesta fue una de las frases más gloriosas del mundo del ocio nocturno:

Chico, la única mariconada en la noche es perder una pelea, si tienes que apuñalar apuñala, pero nunca pierdas una pelea… y se hacen llamar profesionales de la seguridad.

Respecto a los controles de acceso sólo diré una cosa: Según la Ley de Seguridad Privada, sólo pueden pedir ver (nunca coger ni retener, el DNI es personal e intransferible) el DNI los Vigilantes de Seguridad (y las fuerzas de seguridad del estado), lo que significa un tipo de uniforme con un trozo de metal blanco en el pecho donde pone su número de identificación personal. La figura del Auxiliar de Seguridad está en una especie de limbo jurídico, no están reconocidos como personal de seguridad, pero al menos van de uniforme… y están contratados por una empresa homologada… y no van armados ni nada que se le parezca (y deberíais ver lo que llevan algunos porteros debajo de la chaqueta o el abrigo… se os quitarían las ganas de salir de marcha). Estos señores que presumen de llevar la seguridad de un local de ocio, están considerados conserjes o porteros… lo que según la Ley antes citada los convierten en auxiliares del personal de seguridad privada, que a su vez son auxiliares de las Fuerzas de Seguridad del estado… es decir, son ayudantes de los ayudantes… ¿Recordáis un episodio de Futurama en el iban a una guerra contra unos alienígenas y Zapp Branigan quería castigar al protagonista, Fry, con el peor trabajo de todo el ejército? Le pregunta a su asistente Kiff cuál es el trabajo más humillante que conoce… el hombrecillo verde le responde ¿Ser su ayudante, señor? Y Branigan le contesta ¡No! ¡Ser TU ayudante! Pues esto se da un aire.

Si en algo se parecen los porteros de discoteca a las mujeres es en que cuando dicen que no significa que no, para ello se aprovechan de una confusa norma sobre el derecho de admisión, algo que no queda claro en el ordenamiento jurídico… se limita a indicar que se puede aplicar por motivos razonables… pedir a un portero de disco que cite los motivos razonables es como pedirle a mi gato Verdi que inicie una campaña por la Paz y el Amor a nivel global. Tan sólo recordar lo que me dijo mi casero que hiciese en caso de que un portero de discoteca me diese problemas:

- ¿Llamar a la Policía Municipal como indica la Ley? Bueno, tendrás suerte si vienen a atenderte… o si aun tienes pulso cuando han llegado

- Según Félix, cuando un portero de discoteca comete una injusticia hay que llamar directamente a la Policía Nacional y decir que te ha agredido… jamás lo he hecho, pero suena a hacerle una putada a alguien que se aprovecha de la ignorancia de quienes sólo tratan de divertirse…

Lo peor de trabajar como RRPP para un imbécil como el dueño del local en el que curré es que tenía que trabajar contra los porteros y contra el DJ (y sobretodo que ambos hacían exactamente lo que les mandaba el jefe… los culpables de lo que pasa en la noche no son estos señores tan grandotes, sino quienes los ponen a trabajar en ese puesto sin estar preparados). Os cuento un caso divertido:

Una vez logré entrar en la Discoteca Macumba. Dentro, una RRPP me ofreció hacerme un carnet de socio, a lo que accedí (tenía curiosas ventajas como que el día de tu cumpleaños te invitaban a una botella de champán). La siguiente vez que fui me negaron la entrada por llevar el pelo demasiado corto. La excusa del musculoso encefalograma plano fue que por la zona había muchos skins, y que el jefe no quería ver dentro a gente así…

El Razonamiento que nunca logrará entender este Catedrático por la Escuela Llongueras: http://www.llongueras.com/

Si yo soy un skinhead…
- ¿Dónde están mis patillas o mi pelo al cero?
- Dónde está mi chaqueta tipo Bomber, o Harrintong http://usuarios.lycos.es/los60/mods2.html
- Dónde están mis ropas de marcas como Lonsdale http://www.lonsdale.com/
- Dónde está la hebilla de mi cinturón
- Dónde están los parches e insignias con motivos ideológicos
- Y Finalmente ¿Dónde están los veinte tipos que me acompañan y que llevan una indumentaria similar a la mía?

Si lo que el jefe quería era evitar que entrasen en su local cabezas rapadas podría haber tenido la decencia de poner en la puerta a gente que hubiese visto a uno al menos una vez en la vida… Lo peor no es que no pudiese volver a entrar en el local, sino que me seguían mandando invitaciones (que según el gran señor de la perta no valer para nada) y un estúpido panfleto que ellos llamaban revista. Tuve que mandarles una carta amenazándoles con una denuncia si volvía a llegar una de esas revistas a mi buzón.

En resumidas cuentas, que no se os pongan chulos, tienen el trabajo más humillante del sector, y encima no suelen saber hacerlo.

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